Sus consecuencias son desastrosas tanto en el aspecto económico (derrochando recursos por alumbrar lo que no es necesario), medioambiental (afectando negativamente el comportamiento de los animales y de las personas) y educativo (nos priva de la visión del cielo nocturno estrellado), si bien todavía no ha creado suficiente alarma social.
Es un problema importante debido a la opulencia de muchos países, como se puede comprobar en el World Atlas of Light Pollution.

¿Para qué iluminar el cielo? ¿No es más bonito, y más barato, mirarlo?